LA PIEL, EL ÓRGANO MÁS EXTENSO DEL CUERPO HUMANO

La piel no es sólo una capa protectora. Es un sistema que regula la temperatura corporal, percibe los estímulos de dolor y placer, no permite que determinadas sustancias entren en el organismo y representa una barrera protectora frente a los efectos perjudiciales del sol. Cualquier alteración en el funcionamiento o en la apariencia de la piel puede tener consecuencias importantes para la salud física y mental.

PITIRIASIS ROSADA

La pitiriasis rosada es una de las llamadas erupciones papúlo-escamosas. El término "pitiriasis" deriva de la palabra griega equivalente a "similar al salvado". La pitiriasis rosada es una dermatosis común de etiología desconocida, de lesiones características y buen pronóstico. La enfermedad tiende a afectar a hombres y mujeres por igual. Es rara en la infancia y en la ancianidad, y afecta principalmente al adulto joven. Aparece más frecuentemente en climas templados y durante la primavera y el otoño.          
                        
La pitiriasis rosada usualmente comienza con una lesión casi solitaria, la placa heraldo. La lesión aparece casi siempre en el tronco y casi nunca en la cara. Es una placa anular descamada con unos bordes ligeramente elevados y de color rojizo-parduzco. En esta etapa puede confundirse con una tiña corporal. En la entrevista clínica, el paciente puede referir una ligera inflamación de garganta y malestar.         

En las siguientes 1-2 semanas, comienzan a aparecer otras lesiones que usualmente suelen ser más pequeñas que la placa heraldo. Suele ocurrir generalmente en el tronco, pero puede también aparecer en el cuello y partes superiores de los miembros, mientras que la cara, las manos y los pies raramente se afectan. Las lesiones tienden a ser ovales con sus ejes longitudinales a lo largo de las líneas de segmentación de la piel. Otra característica muy útil diagnósticamente es la descamación centrípeda de las lesiones. Ocasionalmente pueden tener apariencias diferentes y presentarse como pequeñas pápulas de 3-4 mm. de diámetro con una superficie ligeramente descamada. Esta se denomina a veces pitiriasis rosada papular.                    
                          
La intensidad de la pitiriasis rosada puede variar mucho; las lesiones pueden ser tan numerosas que prácticamente afecten a toda la piel del tronco, o pueden estar esparcidas por los miembros y el tronco. Aparte de la apariencia clínica, la enfermedad es frecuentemente asintomática, aunque a veces hay una irritación ocasional. Suele tener un curso autolimitado y desaparece a los 2-3 meses de su comienzo. Es extremadamente raro que los pacientes desarrollen brotes adicionales y, por esta razón se ha sugerido una etiología infecciosa con una inmunidad subsiguiente, pero no probada.

Hay que realizar un diagnóstico diferencial con la sífilis secundaria, otras formas de eczema, psoriasis y tiña corporal.